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"TODO EL QUE DISFRUTA CREE QUE LO QUE IMPORTA DEL ÁRBOL ES EL FRUTO, CUANDO EN REALIDAD ES LA SEMILLA..."

... He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan. (Nietzsche)



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Había una vez unas semillas que, tras ser recogidas en la cosecha, eran sembradas para el año siguiente, y así sucesivamente. Este cuento se ha terminado.



Hoy, los gigantes de la industria bioquímica producen semillas estériles. Se cultivan una vez, eso es todo. La planta resultante no tendrá semillas. Para el cultivo del año próximo, el agricultor tendrá que comprarlas de nuevo. Hace 25 años había al menos 7.000 productores de semillas en todo el mundo y ninguno de ellos controlaba más de uno por ciento del mercado global.



Hoy, tras varias fusiones empresariales, 10 importantes multinacionales bioquímicas, entre ellas Monsanto, DuPont-Pioneer, Syngenta, Bayer Cropsciencie, BASF y Dow AgroSciences, controlan más de 50 por ciento del mercado de semillas. “El objetivo de estas compañías es, por supuesto, obtener ganancias”, dijo a IPS Benedict Haerling, investigador de la organización no gubernamental alemana "Futuro de la Agricultura".



“Para mejorar su facturación, todas ellas aplican una estrategia de aumento de su control sobre el mercado: imponen a los agricultores de todo el mundo la ‘integración vertical’ de insumos. Es decir, les venden desde semillas hasta fertilizantes y pesticidas, de una sola marca”, agregó. A esto se le podría llamar fidelización forzada del cliente.



Y mediante la manipulación bioquímica, que incluye modificaciones genéticas, muchas empresas se han asegurado de que la cosecha que obtienen no pueda volver a sembrarse. Semejante “integración vertical de insumos agrícolas” ha dividido a los agricultores de los países en desarrollo en dos clases, señaló a IPS Angelika Hillbeck, investigadora en bioseguridad y agricultura del Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zurich.



“Una clase posee grandes plantaciones y suficiente dinero, tanto que pueden darse el lujo de comprar todos los insumos a las principales empresas bioquímicas, desde semillas hasta fertilizantes, pesticidas y conservantes”, explicó. Pero el mercado bioquímico está fuera del alcance de los pequeños cultivadores, explicó.



Durante la ya realizada IX Conferencia de las Partes del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (COP 9), que se realizó la ultima semana de Mayo, se revisó el cumplimiento internacional de los objetivos adoptados en 2002 para reducir significativamente la destrucción de especies en los niveles nacional y mundial para 2010.



La COP 9, Convenio sobre la Diversidad Biológica fue aprobado en la Cumbre de la Tierra realizada en 1992 en Río de Janeiro. Los tres objetivos principales de este tratado son la conservación de la biodiversidad, el uso económicamente sustentable de la flora y la fauna, y la distribución equitativa, entre todos los países, de los beneficios generados a partir de los recursos genéticos. También centra la atención en la necesidad de renovar la agricultura y restaurar la diversidad biológica dentro de ella, especialmente a través de métodos agrícolas tradicionales y semillas naturales.



Varias organizaciones han salido a proteger las semillas naturales. La austriaca "Arca de Noé" realizó un inventario de unas 6.000 plantas y semillas tradicionales. La suiza ProSpecieRara hizo lo propio con 2.000 plantas. Las alemanas VEN y Dreschflegel trabajan, respectivamente, sobre 2.000 y 600 plantas exóticas.



Todos ellos a lo que más temen es a los organismos genéticamente modificados.



“Lo que hacemos es revisar los bancos de semillas en busca de especies antiguas, e intentar cultivarlas de nuevo, para reproducirlas y volver a ubicarlas en el mercado”, dijo a IPS Ursula Reinhard, directora de la Asociación Alemana para la Preservación de la Diversidad de las Plantas Orgánicas (VEN, por sus siglas en alemán).



“Hemos desarrollado una especie natural de remolacha, y lo que más tememos es la contaminación con organismos genéticamente modificados”, dijo a IPS Birgit Vorderwülbecke, directora del departamento de semillas de Arca de Noé.



Tal contaminación estaría en clara oposición con los objetivos de protección de la biodiversidad, dijo Vorderwülbecke, quien aspira a que se prohíba la agricultura transgénica al aire libre.



Pero las principales compañías bioquímicas han expresado su fuerte oposición a cualquier tratado internacional que regule la responsabilidad y la compensación en caso de daños sanitarios y ambientales causados por organismos genéticamente modificados.



Julio Godoy.

Fuente: www.portaldelmedioambiente.com

BIODIVERSIDAD



Somos totalmente dependientes del capital biológico. La diversidad dentro y entre las especies nos ha proporcionado alimentos, maderas, fibras, energía, materias primas, sustancias químicas, industriales y medicamentos.



La diversidad biológica, es la variabilidad entre los organismos vivientes, terrestres, marinos y acuáticos y los complejos ecológicos de los cuales forman parte; esto incluye la diversidad dentro de las especies, entre especies, y dentro y entre los ecosistemas.



La diversidad cultural humana podría considerarse como parte de la biodiversidad. Ya que cuenta con algunos atributos que podrían considerarse soluciones a problemas de supervivencia en determinados ambientes (nómades, rotación de cultivos). Además ayudan a las personas a adaptarse a la variación del medio. La diversidad cultural se manifiesta en, la diversidad del lenguaje, de las creencias religiosas, de las prácticas de manejo de la tierra, en el arte, en la música, en las estructuras sociales, en la selección de cultivos, en la dieta y todo atributo de la sociedad.



Gran parte de los ecosistemas menos alterados en su biodiversidad de todo el planeta se encuentran en Latinoamérica (Patagonia, Amazona, bosques tropicales de montaña, las concentraciones de fauna marina atlántica o del Pacífico sur y los Tepuyes a ellos debe sumarse además la Antártida).



Los bosques tropicales constituyen el almacén clave de la diversidad biológica del mundo. El mismo fue desarrollado por 100 millones de años de actividad evolutiva, (formando un banco genético irremplazable). Ocupan sólo el 6 % de la superficie terrestre, y viven en ellas más de la mitad de todas las especies de la tierra.



La reducción de biodiversidad es una consecuencia directa del desarrollo humano, ya que muchos ecosistemas han sido convertidos en sistemas empobrecidos que son menos productivos, económica y biológicamente. Se podría decir que, el uso inadecuado de los ecosistemas además de perturbar su funcionamiento también implica un costo.



La conservación de la diversidad biológica supone un cambio de actitud: desde una postura defensiva (protección de la Naturaleza frente a las repercusiones del desarrollo) hacia una labor activa que procure satisfacer las necesidades de recurso biológicos de la población al mismo tiempo que se asegura la sostenibilidad a lo largo del tiempo de la riqueza biótica de la Tierra.



Por Gabriela Medrano (Ecoportal.net)



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Saludos a todos.