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QUÉ TAN SEGURA ES NUESTRA AGUA POTABLE.


Estados Unidos cuenta con unos de los mejores abastecimientos de este recurso a nivel mundial. Sin embargo, algunos consumidores se han estado preguntando qué tan seguro es su consumo, qué están haciendo las autoridades para mejorar la seguridad de los sistemas públicos de agua, de dónde viene el (mi) agua potable y cómo está tratada, además de si reciben los pozos privados la misma protección que los sistemas públicos de agua. Y de ello, qué puede hacer uno para ayudar a protegerla.

Para que el agua pueda ser consumida por la población, debe pasar por los controles de estándares estatales. Pese a todos los mecanismos de seguridad, los peligros se han estado incrementando y ello se ve reflejado en algunos brotes de enfermedades a corto plazo que desencadena, como consecuencia, restricciónes de ésta durante la temporada de sequía, colocando en peligro la seguridad y disponibilidad de dicho servicio.
Y puesto que cierto tipo de personas son más vulnerable que el resto en lo que a contaminantes presentes se refiere, ( personas bajo tratamiento de quimioterapia, que padecen de VIH/SIDA, pacientes de transplante de órganos, los niños y bebés, ancianos con salud frágil, mujeres embarazadas,fetos, éstos últimos pueden correr riesgo adicionales de contraer alguna infección) lo aocnsejable es estar constantemente tratando de detectar cualquier foco de problema y de no encontrarlo no dejar de realizar análisis.

Previo aviso a público.

La contaminación del agua potable, es rara y normalmente ésta no registra riesgos para la salud pero, mientras se siga incrementando el desarrollo de una sociedad moderna todo aquello desechado inapropiadamente; los químicos, desechos humanos y animales, los desechos inyectados bajo la superficie y las sustancias que ocurren naturalmente, tienen, potencialmente, el peligro de contaminar nuestra agua potable.


Aquella agua no tratada y desinfectada de manera adecuada o pasada por un sistema de distribución que no haya sido mantenido adecuadamente, puede representar un riesgo para la salud. Una mayor vigilancia por parte de su suministrador de agua y del gobierno puede ayudar a prevenir que ocurran este tipo de eventos.

Algunos ejemplos típicos de agua no potabe es cuando ésta presenta, por ejemplo, contaminación microbiana, contaminación química de fertilizantes o contaminación con plomo.

Contaminación Microbiana
Se representa con brotes localizados, muchos de estos han sido vinculados a la contaminación por bacterias o virus que, probablemente, provienen de desechos humanos o animales. Por lo general son enfermedades gastrointestinales.


Contaminación Química de los Fertilizantes

Los nitratos, químicos de uso más común, presentan un riesgo inmediato para los bebés. Cuando se encuentra en el agua, por encima de los niveles permitidos nacionalmente, los nitratos se convierten en nitritos en los intestinos. Una vez absorbidos en el torrente sanguíneo impiden que la hemoglobina transporte el oxígeno.

Este tipo de contaminación del agua representa un gran peligro para lo bebés, niños pequeños, mujeres embarazadas y en períodos de lactancia y ciertos ancianos.

Contaminación por plomo

El plomo, un metal que se encuentra en depósitos naturales, es de uso común en los materiales de plomería residencial. Para los bebés y los niños la exposición al plomo en el agua potable, por encima del nivel de acción de plomo (0.015 miligramos por litro) puede desencadenar poblemas tales como retrasos en el desarrollo físico y mental junto con leves deficiencias en la capacidad de concentración y las habilidades de aprendizaje.

Es posible que aquellos adultos que beban de esta agua durante muchos años puedan desarrollar problemas en los riñones o alta presión arterial.


Plomo en viviendas

Es más probable encontrar tubería, ajustes y soldaduras de plomo en viviendas muy antiguas o de escaso mantenimiento, sin embargo, las viviendas nuevas también corren riesgo. La tubería que legalmente se considera “libre de plomo” puede contener hasta un ocho por ciento de plomo.


Sandra Quintana.



Fuente: Epa.org, (manual)

AGUA, SIGUIENDO EL DESTINO DEL ORO AZUL.


La palabra clave, que refleja la situación actual del agua y sus perspectivas futuras a nivel global, es la escasez.

Esta escasez es consecuencia de que el crecimiento de la economía mundial se haya multiplicado por siete en los últimos cincuenta años del siglo XX, condicionando de forma decisiva la vida de muchas personas en el siglo XXI. La aparición simultánea de un déficit de agua que aumenta con rapidez en tantos países exige un enfoque totalmente nuevo de la política hidrológica, un enfoque que no se centre en el incremento del suministro sino en la gestión de la demanda. La gestión de la escasez del agua va a afectar lo que se come, cómo se eliminan los residuos e incluso el lugar que se habita.

La explosión demográfica de las últimas décadas y las perspectivas de crecimiento de la población a corto plazo han creado una presión sobre los recursos hídricos sin precedentes en la historia de la humanidad. Tradicionalmente, se han considerado los sectores urbano, industrial y agrícola como los principales usuarios del agua. Sin embargo, en los últimos tiempos, ha emergido con fuerza otro sector que demanda parte de los recursos; se trata del sector ambiental, que ha dejado de ser residual para pasar a tener una alta prioridad. Dicha prioridad está justificada, pues la demanda ambiental no debe entenderse sólo con el objeto de preservar el entorno ya que, incluso desde un punto de vista utilitario, el ambiente juega un papel esencial en la renovación y depuración de los recursos hídricos. Para cumplir este papel, el ambiente requiere parte del recurso como cualquier otro sector.

La creciente crisis mundial del agua amenaza la seguridad, la estabilidad y la sustentabilidad del ambiente. Esto se debe a que los problemas de este elemento esencial se relacionan con la ineficiencia, especialmente por las decisiones en materia política y tecnología. En los procesos de desarrollo de los sistemas de abastecimiento de agua, se consideró durante muchos años que la tecnología era la solución principal a los problemas, y por consiguiente era necesario transferirla de manera masiva, de los países industrializados hacia los países en desarrollo. Estas tecnologías implantadas, sin tener en cuenta las condiciones locales, fracasaron y tuvieron consecuencias funestas para la población y el ambiente. No funcionaron porque, al parecer, olvidaron que el fin último de la tecnología era que la gente la usara, que funcionara a través del tiempo y que el uso dado por las comunidades, estaba determinado por su contexto sociocultural, económico y ambiental.

Hay que recuperar el valor primitivo del agua, su valor social y personal. El agua, como antaño, sigue siendo un tesoro. Un tesoro dinámico que se acrecienta con una filosofía del uso en la que participa toda la sociedad. Una filosofía del uso que se fundamenta en dos pilares: el ahorro y la progresiva disminución de la contaminación. En fin, una sociedad que se implica también gestionando adecuadamente el recurso para repartirlo con parámetros de solidaridad.

Es necesario un debate social que estimule una nueva gestión de grupo basada en una información veraz, en un diálogo continuado; que despoje al agua de unas presiones demasiado mercantilistas que impidan comprender su relevancia social. Una gestión que contemple una alternativa olvidada como es el multiuso, uso selectivo del agua, antes que su utilización indiscriminada. Una gestión que sepa que reducir el desperdicio del presente es una de las más valiosas opciones de futuro.

Parte un articulo de escrito por Cristian Frers, Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social, publicado en www.ecoportal.net y que nos invita a reflexionar al respecto.

AGUA, EL COMPLICADO FUTURO DEL ORO AZUL


La UNESCO en su segundo Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, establecio que "la crisis mundial de los recursos hídricos es en gran medida una crisis de los sistemas de administración y de gobierno, que son los que determinan quién, cuándo y de qué manera obtiene qué agua, y deciden quién tiene derecho al acceso al agua y a los servicios conexos, la restricción de los derechos políticos y de las libertades cívicas, la corrupción y la lentitud de las reformas agravan aún más el problema” cita el informe.

LOS DATOS SON PREOCUPANTES
100 millones de personas no tienen acceso adecuado al agua potable.

600 millones de personas de los países más pobres del mundo carecen de instalaciones de saneamiento básicas.

En el 2002 las enfermedades diarreicas y el paludismo mataron a unos 3,1 millones de personas.

La ONU calcula que cada año se podría salvar la vida de 1,6 millones de personas si se les ofreciera la posibilidad de acceder a agua potable e instalaciones higiénicas.

La diferencia de consumo entre los países del primer mundo y el resto es abismal, unas 20 veces más que la otra como media, pero un ciudadano de EE.UU. utiliza 600 litros diarios promedio, mientras que en África no alcanza a 10 litros.

En el 2005 la escasez de agua causó diez veces más muertos que todas las guerras juntas del planeta en el mismo período.

Se ha establecido que los gobiernos deberán destinar 14 dólares de su ingreso en medidas de salud por cada dólar que dejan de invertir en proporcionar agua potable a sus habitantes.

El 20% de las especies del planeta se han extinguido o se encuentran en peligro de extinción debido a la falta de agua o a la presencia de agua contaminada.

La calidad del agua ha disminuido considerablemente en varias regiones del mundo en los últimos años, lo que hace que se deterioren los ecosistemas y las especies vegetales y animales de agua dulce, además de las consecuencias para la población, como ejemplo el lago Chad, en África, cuyo volumen de aguas ha disminuido el 90 por ciento desde 1960 a causa del pastoreo excesivo, la deforestación y la realización de vastos proyectos de regadío incompatibles con el medio ambiente.

Más de 100 países comparten ríos y cuencas hidrológicas, en su mayoría carecen de reglas y acuerdos para el buen manejo, preservación y distribución del agua.

EL FUTURO
Las Naciones Unidas ha establecido como objetivo para el año 2015 reducir a la mitad el número de habitantes del planeta privados de instalaciones de saneamiento básicas, aunque este objetivo parece utópico cuando las proyecciones establecen que en 20 años dos tercios de la población mundial no tendrá acceso al líquido, producto del derroche que hacemos los humanos de este preciado recurso.

Los países más ricos se están preparando, pero no lo hacen racionando o usando tecnologías que aumenten las reservas, sino en la privatización del agua, principal discusión que se desarrolló en los dos encuentros.

Quienes se oponen advierten que el interés por comercializar el agua es enorme (algunos ya lo llaman el oro azul), denuncian también la intención de terminar con la noción de que el agua es un derecho y una obligación estatal proveerlo.

Las empresas y gobiernos del primer mundo quieren desarrollar sistemas de transportabilidad internacional del producto (tuberías trasfronterizas, contenedores, buques cisterna, etcétera); es decir, impulsar el mercado global del agua, claro está que establecerá las reglas quien más pueda pagar.

Opositores a la privatización dejaron en claro que instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial utilizan sus recursos para transferir los servicios a gestores privados, aproximar las tarifas a niveles internacionales e impulsar el mercado mundial del agua.

Poner un precio de mercado un bien que es elemental para la vida significaría dejar en pocas manos la gestión del vital elemento y en compañías internacionales de agua que operan en el mercado mundial con el solo objetivo de maximizar sus ganancias.

Los defensores de la privatización del agua se justifican diciendo que no es el agua la que se está privatizando, sino que se trata de la licitación de proyectos tales como la construcción de acueductos y de plantas de saneamiento.


(FIN PRIMERA PARTE)

Texto extraído de: www.ecoportal.net