Muchos de nosotros la mayoría de las veces pasa caminando por calles plazas o por el lado de un árbol sin siquiera darse cuenta de que ellos y en ellos se albergan una infinitud de modos de vidas y de vivir. Uno de esos modos de vida es el de los pájaros, habitantes de esta tierra al igual que nosotros. Ellos hacen de cada árbol o arbusto frondoso su hogar.
En nuestro país existen muchas y diferentes aves, cada una tiene sus propias “costumbres” comida, forma de hacer su nido, cantos y cuerpecito con distintos colores o tamaños.
Queremos invitarlos e invitarnos a nosotras mismas a aprender un poco más de las aves que cotidianamente vemos en las calles, plazas, parques o nuestras propias casas para que, siendo simples espectadores, sepamos distinguir a unas de otras por sus cantos, saltos o forma de moverse.
Por otro lado les queremos señalar la importancia del respeto para con estas aves. Ellas son mucho más pequeñas que nosotros, mucho más delicadas y simples por lo que es necesario que cuando aprendamos de ellas lo hagamos con una actitud de respeto. Jamás debemos tratar de acercarnos a ellas más que para mirarlas a un metro de distancia, jamás debemos intentar meternos en sus casas (nidos), no debemos darles comida porque ello podría perjudicarlas la mayoría de las veces, así como también debemos tener en cuenta desde ahora en adelante que al talar un árbol podemos estar quitándole un hogar o futuro hogar a estos pequeños seres que por lo demás, tienen tanto derecho a vivir en el planeta tierra como nosotros.
Comenzaremos entonces por tratar de mostrarles con el mayor de los detalles posibles todas las características que podrían ser útiles a la hora de distinguir a las aves que a cotidiano vemos.
Nuestra primera ave es el Zorzal.
Su nombre científico es Turdus Falcklandii, mide aproximadamente unos 25 centímetros de largo y pesa unos 90 g. La parte superior de la cabeza es obscura y el resto del cuerpo grisáceo en la parte superior y amarillo-verdoso en la parte inferior. Las alas y la cola son obscura y la garganta es blanquecina con manchas negras. El pico y las patas son de color amarillo-anaranjado.
Le encantan los lugares en donde existe mayor cantidad de vegetación, aunque también le encantan los parques y jardines de la ciudad.
El zorzal se alimenta principalmente de animales invertebrados como gusanos, lombrices. Además le encantan los frutos como bayas, uvas, cerezas, maqui, etc.
Su nido es un canasto construido con ramas y fibras vegetales y que lleva como característica especial, un revestimiento interior de barro. Lo coloca a unos dos o tres metros de altura en el árbol o arbusto escogido. Comienza a nidificar en septiembre, poniendo dos o tres huevos de color azulado con pintitas rojizas.
Su canto es una de las voces más melodiosas y atractivas de nuestro país. Es fuerte, prolongado y muy variado y lo emite el macho durante los meses de reproducción (primavera y verano). Además, los zorzales disponen de una serie de gritos que sirven para advertir de algún peligro.
Fuente:"Aves de Santiago", Guillermo Egli, Juan Aguirre, ed UNORCH, 2000.





