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LA PALMA CHILENA



Puesto que esta pronto a iniciarse el mes de septiembre, en el que además de ser el mes en el que llega la primavera es el mes en el que se celebran nuestras fiestas patrias, hemos querido iniciar con ello un humilde homenaje a algunos de nuestros árboles autóctonos.

Nuestra homenajeada durante esta semana será La Palma Chilena.

La Palma Chilena es una de las más hermosas palmáceas, pertenece a la familia Jubaea, nombre que proviene de Juba rey de Numidia, debido a su impresionante porte real. Esta familia tiene una sola especie, la Jubaea Chilensis de Molina o Jubaea Spectabilis, llamada también “palma de coquitos” y “Wine Palm” de Chile.

Es la más austral del mundo y llega a medir hasta treinta metros de alto y más de un metro de diámetro. Es una de las palmas más resistentes del mundo ya que sobrevive a las grandes sequías y a los incendios más destructivos. El tronco es liso, de color gris, que a cierta altura se adelgaza bruscamente. Las hojas crecen en forma de manojo alrededor del palmito o ápice. A los sesenta años de edad recién comienza a florecer y a producir coquitos, cuya almendra es comestible y contiene 6,5 calorías por gramo.

Pero el hombre no se ha conformado con utilizar los 159 kg de coquitos que la palma produce al año y cuyo aceite se utiliza en cosmetología, y en forma de coco rayado en confitería, sino que elige los árboles jóvenes de menos de 30 años de edad y no más de 10 metros de alto, los tumba y desarraiga y una vez en el suelo les corta el ápice o palmito de donde fluye un jugo azucarado en cantidad de 2 a 3 litros diarios, este líquido se calienta de inmediato para evitar su fermentación, al evaporarse el agua se concentra, transformándose en miel de palma. Como sucede son más los intereses en cortar y extraer la miel que en plantar nuevos árboles que tardan 30 años en ser productivos, lo que para una mente occidental es mucho esperar.

Son miles los ejemplares que se han sacrificado, por lo que es difícil encontrar palmeras agrupadas formando esos ramilletes que dan un toque tropical a nuestro paisaje, sólo en algunos lugares es posible observarlo, como Cocalán, y otros. En el Salto de Valparaíso se pueden observar bastantes ejemplares dispersos en quebradas, pero las nuevas plantaciones de pinos insignes y eucaliptos las van lentamente acorralando.

Estos árboles son verdaderas reliquias del tiempo colonial pues la mayoría tiene más de 300 años y deberían figurar en un inventario municipal y los terrenos declarados de reserva. La explotación de los coquitos y el turismo deberían ser lo único que, por ahora, se debiera extraer de la palma chilena, la reina de nuestra flora de la zona central.

Si desean investigar más sobre la Palma Chilena en ésta página encontrarás todo tipo de información sobre ella. Incluyendo la información sobre un tipo de forma más consciente de sustraer la miel de nuestras palmas.

Texto sacado del libro "Ecología y Ecologismo", Dr. Juan Grau, Ed Oikos, pág 55.